Los días más bellos

Lucien Becker / Carlos León

Incluye 22 obras originales de Carlos León

Del día a la mañana, Lucien Becker abandonó la poesía. La despachó de un sorbo como quién se traga un último café antes de salir a la calle, para nunca más volver a ella. Porque no le quedaba nada más que decir. Poco sólo le tocaba vivir. Por todo y por nada. La poesía no es un oficio. Sólo una necesidad. Para acompañar este primer viaje viene con nosotros la obra del pintor Carlos León. Una explosión vital de colores, lienzos que hablan también del amor.

Carlos León (Ceuta, 1948) es un artista español de larga trayectoria, adscrito a la abstracción. Su obra muestra un paisaje de la imaginación donde el tema cede protagonismo a la indagación pictórica del color, la textura y la superficie.
Artista multidisciplinar, suma al conjunto de su producción pictórica, un amplio conjunto de instalaciones, piezas escultóricas y fotografías.

Ligado en los años 70 al movimiento francés Supports-surfaces, corriente que introdujo en España, su obra ha estado siempre ligada al expresionismo abstracto. El lirismo, la evocación al paisaje y al jardín, el cuerpo como lugar, la carnalidad y el desgarro, caracterizan su pintura. Su viejo amor a la geometría ha permanecido siempre presente, de forma más o menos explícita, a lo largo de toda su trayectoria, haciéndose más visible en los años setenta, y en buena parte de su repertorio reciente. Siempre interesado en el soporte desde un punto de vista conceptual, realiza sus últimos trabajos sobre dibond -panel composite de alumnio-, de aire industrial, frío y anónimo, sobre el que pinta con las manos.

Información adicional

Genero: Poesía y Arte

ISBN: 978-84-09-02627-2

Editorial: Sin registro

Fecha de impresión: 2018

Número de páginas: 80

Medidas: 170 x 240 mm

Lucien Becker es un poeta único, su voz olvidada estremeció a Breton, Camus, Paulhan, Bousquet, Char y más recientemente a Goffette quien dirige la sección de poesía en la prestigiosa editorial francesa Gallimard. Escribió poco, apenas unos doscientos cincuenta poemas, esparcidos a lo largo de unos veinticinco años. No formó parte del bullicio literario del París del siglo pasado, quedando al margen del mundo literario, de los movimientos vanguardistas. Para él la vida era a cara y cruz, sol y luna, toda ella girando en torno al amor y la muerte, el cuerpo de la mujer. Viajó por Siria y Senegal, su oficio: comisario de policía. Cuando tenía cincuenta años lo abandonó todo, incluso la escritura y se retiró en el silencio con la mujer de su vida. Nunca estuvo de moda por eso quizás su voz perdura en el tiempo. En sus versos las palabras no hacen el amor, son el amor: “tengo que apurarme ir a todas partes porque alrededor mío mujeres que van a morir se ofrecen a los hombres que mañana morirán”.

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