El Octavo Día

Javier Santiso

Obra de portada: “Boca”, Antoni Tàpies (Barcelona, 1923 - 2012)

No escribimos ya cartas de amor. En los buzones sólo nos llegan facturas. Los poetas de hoy apenas quedarán en un puñado de libros. Las cartas de los hermanos Vincent y Theo son prehistoria. Dióxido de carbono. La razón gráfica se transforma. Impera la bala rápida.

La poesía era antaño una prenda de alta costura. La vestían algunos para desnudar la verdad. Era entonces un objeto de lujo. Inútilmente útil. Alguno se hacía el maldito para espantar el malvado. Los poetas bajaban entonces los ríos ebrios. Lanzaban cohetes a la luna. Robaban fuego. Tenían bocas de mar.

En el futuro la poesía será más que nunca un artículo de primera necesidad. Las palabras se quedarán en las redes sociales atrapadas en un mar de plástico, de verbos huecos y de frases cursis. El poema será como un animal en vía de extinción. Una enfermedad desaparecida. Escribe Javier Santiso en el epílogo del libro, quien firma aquí su primer libro de poesía.

Información adicional

Genero: Fuera de Serie

ISBN: 978-84-947241-0-7

Editorial: Sin registro

Fecha de impresión: 06-2017

Número de páginas: 99

Medidas: 170 x 240 mm

Estudió en París, Oxford y Boston. Reside en Londres desde 2015. Economista de formación, ha sido catedrático y ha participado en los grandes foros internacionales. Publicó media docena de libros en editoriales como MIT, Oxford y Cambridge. Universitario en el Barrio Latino, se enamoró de los libros de poetas y pintores. Casi todas aquellas librerías han desaparecido, sustituidas por las tiendas y los escaparates. De esos años le quedan los recuerdos de paseos con Octavio Paz, en una ciudad del sur de Francia, y con Salah Stétié, por las calles de París, bordeando los jardines llenos de primavera. Llegó a vivir en España a principios de los años dos mil. Desde entonces escribe en español (antes lo hacía en francés e inglés). Escribió un libro sobre la crisis española en 2015, publicado por Planeta (España 3.0: necesitamos re-setear el país). Ver el pueblo de su abuela, donde vivió sus primeros años, y el impacto de la crisis más allá de la economía, le motivó para escribir sobre su país desde una perspectiva muy personal, mostrando también cómo los edificios bellos pueden transformar una ciudad igual que un beso puede cambiarte la vida. Ese libro despertó de nuevo la poesía, el ansia de volver a ella, como a un primer amor, pasando así del lenguaje de los números al lenguaje de las palabras.

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